La aplicación de toxina botulínica es uno de los tratamientos estéticos no quirúrgicos más seguros y efectivos para prevenir y atenuar las arrugas dinámicas del rostro, aquellas que se forman por la contracción repetida de los músculos faciales.
Su objetivo no es congelar ni transformar el rostro, sino relajar suavemente la musculatura, permitiendo una expresión más fresca, descansada y armónica.
Aplicación ambulatoria, rápida e indolora
Sin necesidad de anestesia
Duración: 15 a 30 minutos
No requiere reposo ni tiempo de recuperación
El efecto comienza a notarse entre los 3 y 5 días, y alcanza su punto máximo a los 10-14 días



Con más de 15 años de experiencia en cirugía general y especialización en cirugía plástica y reconstructiva, el Dr. Max Amaya une técnica, estética y compromiso humano.
