La otoplastia es un procedimiento quirúrgico que corrige la posición, forma o tamaño de las orejas, especialmente en casos de orejas prominentes o asimétricas.
Está indicada para pacientes a partir de los 6 años que desean mejorar la apariencia de sus orejas y lograr un equilibrio facial más armónico.
Se trata de una cirugía segura, de rápida recuperación y con resultados permanentes, que puede tener un impacto positivo significativo en la autoestima y confianza del paciente.
La otoplastia se realiza bajo anestesia local o general según cada caso.
La cirugía tiene una duración aproximada de 1 a 2 horas, y las incisiones se realizan en la parte posterior de la oreja, lo que permite cicatrices mínimas y poco visibles.
Tras la intervención, se coloca una banda elástica o vendaje durante los primeros días para proteger la zona y favorecer la forma deseada.
Los cambios son visibles de forma inmediata, aunque el resultado final se consolida en las semanas siguientes, una vez que baja la inflamación.
La mayoría de los pacientes experimenta una mejora significativa en la armonía facial y una mayor confianza en su imagen, especialmente al usar el cabello recogido o en contextos sociales.
La lobuloplastia es un procedimiento quirúrgico menor que permite reparar, remodelar o reducir los lóbulos de las orejas, especialmente en casos de desgarros por uso de aros, dilataciones, envejecimiento o traumatismos.
Es una cirugía estética sencilla pero muy valorada por quienes desean recuperar la forma natural del lóbulo, volver a usar pendientes o corregir una asimetría visible.
La intervención tiene una duración aproximada de 30 a 60 minutos.
El Dr. Max Amaya utiliza técnicas de sutura estética que permiten cicatrización discreta y recuperación rápida, sin necesidad de internación.
Luego de la cirugía, se indica un breve reposo local y cuidados simples en la zona intervenida.
En la mayoría de los casos, el lóbulo puede volver a perforarse para pendientes luego de 6 a 8 semanas, si la paciente así lo desea.
Los resultados son visibles de inmediato y definitivos una vez que la cicatriz madura.
El lóbulo recupera su forma, simetría y firmeza, con un aspecto natural y proporcionado al rostro.
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Con más de 15 años de experiencia en cirugía general y especialización en cirugía plástica y reconstructiva, el Dr. Max Amaya une técnica, estética y compromiso humano.
